Archivo | mayo, 2012

Design Thinking: el iBastón

3 May

Pongámonos en situación: Proyecto fin de tesis sobre Innovación social tecnológica de la mano de unos estudiantes de Singapur: Un bastón para ciegos conseguido a través de la técnica “Design Thinking”.

Casey es un amigo mío que  es ciego. Como muchos otros ciegos utiliza su bastón para caminar por la calle. La verdad que es una persona muy hábil y se adapta muy bien para los problemas que se encuentra en la sociedad. Por eso queríamos que nuestro proyecto fin de tesis estuviera dedicado a Casey. Teníamos en mente a nuestro amigo y estábamos convencidos de que íbamos a crear algo que mejorara su vida.

Yo había leído un libro sobre Design Thinking y decidimos ponernos en la piel del consumidor, en este caso en la piel de un invidente, para saber cuáles son las dificultades a las que se enfrenta en el día a día. Nada más salir a la calle y caminar unos pasos, me sentía tan inseguro que pensé en llamar a Casey para que me diera algún consejo. Qué sorpresa la mía cuando no pude llamar a Casey porque no podía ver la pantalla. Esta es una de esas pequeñas cosas en las que no te fijas cuando no te pones en la piel del otro. Por lo tanto lo tenía claro, el proyecto iría encaminado en crear un teléfono móvil con reconocimiento de voz. Pero quería más.

Seguí caminando pensando en lo aburrido que es a veces estar sólo. No sé porqué, pero caminando por la calle, cuando no ves nada, te sientes aún más solo. De pronto Boon Jo, una amiga mía de toda la vida, me pegó un grito:

 -¡¡Chan!! ¿Qué haces con los ojos vendados?

-¿Quién eres? Le pregunté yo- Después me quité la venda del ojo y ví cómo Boon Jo se me acercaba extrañada. Tras charlar con ella un rato, una vez nos despedimos y tras darle varias vueltas a lo que había pasado, me puse a pensar en cómo conectar mediante un GPS a dos personas para que sin ver a alguien puedas saber quién se encuentra a tu lado.

Continué mi camino, reflexionando acerca de todo lo que me había pasado, con la ayuda de mi bastón rozando el suelo mientras pensaba en cómo integrar estas dos cosas: por un lado un bastón y por otro lado un dispositivo GPS que reconociera la localización de mis amigos. De repente, sin esperármelo ¡PUM! me golpeé en la cabeza con el toldo de un bar, ¡menudo golpe! Como para haberme sacado un ojo. Mientras me rascaba la cabeza pensé: “además necesitamos un bastón con sensores en posición vertical para reconocer los objetos que se encuentran a la altura del cuerpo”.

Llegué al taller, les comenté a mis compañeros la experiencia que había vivido y tras duros meses de trabajo éste fue el resultado:

 

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